19.10.09
12.10.09
Polis
29.9.09
4.9.09
El cantar del sapo y la cascada

Ilustración para el libro de poesía infantil de la autora María Elena Aramburu
Aquí va un pequeño fragmento :
Canta la cascada un canto
que hay que sentarse a escuchar
bajo la lluvia de plata
que hace el agua al salpicar.
Vino un sapo muy contento, y allí se puso a croar.
-Callate sapo panzudo-
dijo una garza al llegar,
-callate y no hagas más ruido
yo aquí vengo a descansar.(...)
Nocturno de porcelana

Ilustración para el libro de poesía infantil
de la autora María Elena Aramburu
Pequeño fragmento de Noctuno de porcelana
Las tazas de porcelana muy calladitas están
Esperan que sea de noche
Para salir a pasear.
Ya todos se han acostado, sólo hay luz en el zaguán.
La gata muy somnolienta
Ronronea en el sofá.
Las cucharitas en fila, esperan sin respirar:
Silenciosas en los platos
De porcelana oriental.
El espejo de la sala al rato las ve pasar,
Cada taza con su plato
Y la tetera detrás. (...)
15.12.08
22.11.08
Mujer Escuerzo
21.11.08
Señor Pompa
11.11.08
Luz de luna
"El miterio del cuarto de abajo" de Reyes Arias
Ediciones Cuentos a la Carta.Madrid 2008
www.cuentosalacarta.com
20.8.08
31.5.08
20.5.08
Que me pongo
Ilutración para la revista "Esencia"Patagónica www.revistaesencia.com
8.4.08
26.12.07
13.12.07
12.12.07
29.11.07
20.11.07
9.11.07
El Orla ( Té )
despacio
cuidadoso.
El peso lo lentifica y las rodillas
le duelen,
pero baja
como siempre desde que tiene memoria,
la misma colina
camino al pueblo.
Vende té.
Carga su bolsa sobre la espalda,
la sujeta con una cinta que sostiene en la frente
y de a ratos se ayuda con las manos,
como si llevara un chico a caballito.
Lo acompaña un perro
color negro y café,
que come cuando sobra en la casa
lo que hay en la casa sino sale al bosque y atrapa algún animal. (...)
Pescado ( Té )
el perro en el estómago
el hombre en una mano siente el movimiento reflejo dentro de la bolsa (...)
Texto de Melissa Bendersky
Sabina
El chico que le gustaba tenía tatuado un lobo en el pecho y ella iba a tener un conejo en la espalda.
Él no la miraba, ella estaba enamorada de él, como solo se puede estar cuando se es adolescente. Equivocadamente enamorada, pero sí que se siente fuerte. (...)
El Tatuador
(...) él no hacia trabajos chicos y que además se notaba que era menor. Si los padres estaban locos él podía terminar preso. Ella había ido a verlo ya cuatro veces. Y no porque estuviera indecisa, o tuviera miedo. Y sabía lo que quería mucho antes de ver las carpetas de diseños. Fue cuatro veces al local, a convencerlo.(...)
Texto de Melissa Bendersky
29.10.07
Gota
28.10.07
Bris
29.5.07
Barrer
Pañuelo
Lamiendo heridas
Rubén
Entongue

Ilustración para NACLA Report on the Americas
(...)Tres horas mas tarde apenas estoy denunciando el hecho ante el ministerio público pero sin ninguna esperanza de que ello va a servir para algo. Se que nadie en el sistema de justicia me va a ayudar realmente a perseguir a los ladrones y a recuperar la camioneta. Me indigna saber que en mi país la justicia no existe para la ciudadanía, que la impunidad de que gozan los delincuentes es escandolosa. No obstante, hago todo el recorrido de un cuerpo de policía a otro, preguntando en cada corporación cómo van a proceder y qué posibilidades hay de que deveras la recuperen.(...)
Texto deYazmin Acosta

Ilustración para NACLA Report on the Americas
Crónica de un robo y un rescate
(...) Al llegar al pueblo vemos alrededor de unos 200 carros, la mayoría de ellos sin placas y con permisos temporales, los que tienen son como de ocho diferentes estados del país. Aún frente a las casas más pobres hay un buen vehículo. Nos convencimos de que es un pueblo que vive del narcotráfico y que los carros robados se usan para lo mismo. En toda la zona no hemos visto ningun cultivo de maíz a pesar de estar en la temporada de lluvias, pero sí tienen campo para avionetas y el pueblo no parece tan pobre como otros de la sierra. Otro indicio es que la gente en general nos mira con recelo, los chicos, nos siguen a cada paso, andan pegados a cada uno de nosotros y hasta nos preguntan: -Cómo llegaron acá? Quién les dijo que la camioneta estaba aquí? (...)
Voy a la parroquia para conocer al diácono a quien sí doy una recompensa por haberme dado la información necesaria que me llevó a la recuperación. Me doy cuenta de que la misma Iglesia convive con el fenómeno socioeconómico del narcotráfico sin poder incidir, como dijo el párroco, pueden ayudar “bajita la mano” pero no pueden obligar a que se haga justicia porque la gente se les echa encima. (...)
Texto deYazmin Acosta
Gonzalo de Otaola






















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